Historia

Con el desembarco de los abuelos en esta querida tierra Argentina, allá por los albores del siglo pasado y su decisión de afincarse en Mendoza, en busca de una vida próspera y un lugar donde fundar una familia, comenzó nuestra historia cimentada en el amor, el trabajo sacrificado y la esperanza. El agua de los Andes no sólo sació la sed de una sana ambición de progreso y libertad, sino también posibilitó el anclaje de las raíces familiares y el crecimiento de un árbol vigoroso que fructificó en una descendencia que alcanza hoy a cinco generaciones. Plantaron vides que actualmente nos igualan en años, y aún hoy permanecen erguidas como testigos fieles de aquel desafío. Y construyeron con sus propias manos vasijas, que permitieron realizar el milagro de la transformación de las uvas en vino. Esa misma pasión que impulsó a los abuelos a comenzar es la que hace que en nuestra bodega amemos el vino desde las raíces. La culminación de esta obra nos hace revivir un cúmulo de emociones y sentimientos, y por ello la consideramos un hito fundamental en esta etapa de nuestra existencia. Hacer realidad este sueño es el próximo capítulo. Escribirlo, es tarea de las generaciones que vienen detrás. Así como el final, que no es final, es el comienzo de una historia; el alba es el final de las tinieblas de la noche pero al mismo tiempo es el comienzo de un nuevo día cargado de luz, energía y esperanza. Por eso en nuestra bodega celebramos el tiempo del alba. Esta es también la razón que inspiró su nombre "Tempus Alba".